enero 31 2022

¿QUE VINCULACIÓN TIENE CON CANTABRIA?

Dicho con el máximo respeto a su persona, invitar al ex Presidente Rodríguez  Zapatero a dar una conferencia con motivo del Cuarenta Aniversario del Estatuto de Autonomía para Cantabria, es un acto de sectarismo y casi de  insulto a la inteligencia.

Hay cientos de personajes  que pueden dictar una conferencia y respetar institucionalmente la efeméride  que celebramos y no invitar a un señor, que  es el máximo defensor en Europa de los gobiernos más totalitarios de la América hispana.

Este señor que se pasea por Venezuela, se reúne con el régimen de terror que allí existe, no debiera ser invitado a nuestro Parlamento.

Es todo una falta de respeto institucional y de pluralidad política, traer como invitado a un Presidente, que además dejó a España al borde de la intervención económica.

¿Qué puede aportar el señor Rodríguez Zapatero?.

  Me pregunto, que vinculación tiene este señor con Cantabria y con nuestro Estatuto. Realmente increíble.  

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enero 29 2022

LA CADENA FOX TIRA DEL «HILO» SOBRE EL COVID-19

La  verdad antes o después siempre acaba floreciendo y eso empieza a ocurrir afortunadamente respecto a la pandemia del COVID-19, a pesar de los esfuerzos mediáticos y de otros poderes para ocultarlo.

Recogía esta semana la cadena FOX NEWS, la de más audiencia en Estados Unidos, con mucha ventaja sobre la CNN lo siguiente:

Están surgiendo nuevas preguntas sobre lo que los científicos estadounidenses y funcionarios federales de salud sabían sobre los orígenes del coronavirus.

En la noche del pasado martes en el programa de Informe Especial con Bret Baier en FOX NEWS, se analizaron los primeros días de  la pandemia de coronavirus y exploró los documentos obtenidos, que muestra que el DR. Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, fue advertido desde el principio que el virus se podía haber originado en un laboratorio de Wuhan (China).

Según el cronograma desarrollado por el citado periodista en su programa, sobre el desarrollo de los eventos, el 27 de enero de años 2020, se le dijo a Fauci que su  NIAID había estado financiando indirectamente el laboratorio de Wuhan a través de la organización científica ECOHEALTH, una organización sin fines de lucro de EE.UU, que había estado trabajando con nuevos coronavirus.

Según el relato de los hecho, el 31 de enero, el DR: Kristian Andersen, un  destacado virólogo del SRIPP LAB, le dijo en privado  a Fauci que, después de discutirlo con sus colegas, algunas de las características del COVID-19 parecen posiblemente manipuladas y que el “genoma  es inconsistente con las expectativas de la teoría evolutiva”.

Andersen, en la citada conversación, agregó que la situación debía analizarse más de cerca, momento en el que Fauci, organizó una conferencia telefónica con todos sus colegas en la que se les dijo que los experimentos rigurosos con el nuevo coronavirus  pueden no haber pasado por una revisión y supervisión de bioseguridad adecuadas.    

Horas más tarde, Fauci organizó apresuradamente una llamada con docenas de virólogos de todo el mundo, y las notas de la reunión obtenidas por Special Report revelan  que las sospechas de la teoría de la fuga de laboratorio fueron suprimidas por las preocupaciones sobre como reaccionaría la población ante una posible  participación del gobierno chino.

En la reunión, el entonces director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis Collins, planteó el temor de que “la ciencia y la armonía internacional” pudieran verse perjudicadas y las acusaciones sobre la participación de China podrían distraer a los principales investigadores.

Otro cientofico en la reunión descartó que el virus salte de un murciélago a una persona en la naturaleza y señaló que el virus podría generarse en un laboratorio mucho más fácilmente.

Fauci y otros en la reunión señalaron evidencia de que el virus se originó en un mercado de mariscos y animales salvajes de Wuhan, que se complicó porque las autoridades chinas cerraron y limpiaron el mercado.

Se llegó a un consenso en la convocatoria de que el origen del laboratorio no debe mencionarse en un documento porque agregará “alimento a los conspiradores” y Francis Collins parecía convencido de que el origen natural del virus era “más probable”.

Sólo cuatro días después, cinco investigadores que estaban en la conferencia de días antes, redactaron hallazgos preliminares que abandonaron sus primeras creencias privadas de que el virus probablemente era el resultado de una fuga de laboratorio.

No está claro qué nueva evidencia provocó el cambio de opinión, pero las comunicaciones privadas muestran que se enviaron varios borradores a Fauci y Collins para su aprobación.

El primer borrador público se emitió  el 16 de febrero, pero no logró reprimir las teorías de que el virus se originó en un laboratorio.

Durante los siguientes meses, Fauci y Collins trabajaron entre bastidores para aplastar la teoría de la fuga de laboratorio y se comunicaron el día después del que el presidente Trump se negara a descartar la teoría del mercado húmedo de Wuhan, discutiendo “algo que  los NIH pueden hacer para ayudar a sofocar esta teoría tan destructiva”.

El correo electrónico de Collins a Fauci contine un enlace a un  segmento del Informe especial sobre el tema, y Fauci instó a Collins a ignorar la historia, refiriéndose a ella como un “objeto brillante que desaparecerá”.

Fauci continuó presionando contra la teoría de la fuga de laboratorio durante meses, y Special Report se enteró de que dos autores del informe científico que Fauci promociono estaban en contacto cercano con el propio Fausi y otorgaron millones en subvenciones de su agencia.

Un año después, el presidente Biden encargó a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, que investigaran los orígenes del COVID, pero el informe no fue concluyente en gran parte debido a la falta de voluntad de China para ayudar.

En agosto, después de que la teoría de la fuga en el laboratorio ganó más fuerza científica, Collins le dijo a Special Report que está abierto a la posibilidad de que el virus se haya originado en un laboratorio y descartó la ideas de que los humanos lo crearon desde cero.

En su última entrevista ante de dejar sus cargos oficiales, Collins defendió la teoría de que el virus se originó en la naturaleza.

Los hallazgos realizados por Special Report resaltan la frustración de la comunidad científica derivada de la falta de apertura y los datos incompletos o inexactos a medidas que los legisladores republicanos en el  Capitolio presionan para obtener más información sobre lo que el gobierno federal sabía sobre los orígenes del virus y cuando.

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enero 28 2022

INCONTESTABLE

De nuevo D. Fernando del Pino Calvo Sotelo, realiza un análisis muy detallado e incontestable, sobre los ensayos clínicos de las vacunas contra el Covid-19.

Su estudio muy pormenorizado y con referencias bibliográficas de que se pueden encontrar en su Blog, resultan poco menos que irrefutables, por su interés reproducimos el articulo.   

El tabú

28 ENERO, 2022

Toda vacuna debe superar ensayos clínicos con una duración de entre cinco y diez años. Estos plazos no son fruto del capricho, sino una necesidad para evaluar posibles efectos adversos a medio y largo plazo. En el caso de vacunas muy novedosas la duración puede alargarse y la probabilidad de superar con éxito todas las fases del ensayo es inferior al 2%[1]. Sin embargo, en cuestión de pocos meses varias vacunas covid parecieron tener éxito. Esto era muy sorprendente, pues jamás se había logrado una vacuna eficaz y segura contra ningún tipo de coronavirus. Para que se hagan una idea, en vez de diez años la duración media del primer ensayo que propició la licencia de Pfizer fue de 46 días y el seguimiento medio subsiguiente fue de tres meses[2]. Como comprenderán, la tecnología puede acelerar la producción, pero el tiempo de espera para evaluar debidamente la eficacia y seguridad no puede acortarse. Aun así, en esos tres meses los efectos adversos de las vacunas covid en una población sana cuidadosamente preseleccionada para los ensayos no por leves dejaron de ser chocantes: tras la segunda dosis, un porcentaje inusualmente elevado sufrió síntomas iguales o peores de los que sufriría de pasar la enfermedad, con fiebres de entre 38 y 40 grados, escalofríos, dolor muscular y de cabeza[3]. Esto no era normal.

Tras estos ensayos de pocas semanas de duración y bajo una enorme presión política las vacunas fueron aprobadas para su uso de emergencia, momento a partir del cual sus efectos adversos fueron declarados tabú y silenciados por el contubernio político-mediático-farmacéutico. Esta omertá no auguraba nada bueno, pues la censura siempre es un intento de ocultar la verdad: si las vacunas eran tan seguras, ¿qué había que temer? Un año después, y a pesar de los preocupantes datos de farmacovigilancia y de la inquietud creciente entre la comunidad médica, la consigna sigue siendo, primero, negar la existencia del efecto secundario, luego negar la relación causa-efecto y, por último, hacer hincapié en que son casos “muy raros”.

Naturalmente, todo efecto secundario adverso grave de una vacuna será estadísticamente raro (faltaría más) y no son excepción las vacunas que a lo largo del tiempo han sido retiradas del mercado por motivos de seguridad, porque el nivel de tolerancia frente a efectos secundarios graves en una vacuna es bajísimo. ¿Por qué?

Primero, no hacer daño

En Medicina, tanto los tratamientos terapéuticos (que curan enfermedades) como los profilácticos (que las previenen) deben estar determinados por un análisis coste-beneficio para cada paciente, para quien los potenciales beneficios del tratamiento deben compensar sus potenciales riesgos. Como ordena el juramento hipocrático, la máxima fundamental para el médico es primum non nocere, es decir, “primero, no hacer daño”.

Este principio debe ser aplicado con especial rigor cuando se trata de vacunas que conllevan inyectar un fármaco a personas perfectamente sanas para protegerles sólo en caso de contraer una enfermedad y de hacerlo de forma grave. Así, al vacunado se le hace correr hoy los riesgos inherentes a la vacuna con una probabilidad del 100% a cambio de obtener eventuales beneficios futuros. Por eso, por baja que sea la probabilidad de efectos graves nunca puede aceptarse que una vacuna se convierta en una ruleta rusa. Así, EEUU detuvo en 1976 un programa de vacunación contra la gripe tras 1 muerto por millón de vacunados y 10 casos por millón del síndrome de Guillain-Barré[4].

Datos alarmantes

Desde su aprobación para uso de emergencia, el ensayo clínico de las vacunas covid perdió su carácter científico y la evidencia sobre su seguridad pasó a depender, con sus inherentes limitaciones, de seguimientos de farmacovigilancia de las bases de datos oficiales de distintos gobiernos. En EEUU esta base es el VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System), gestionada conjuntamente por el CDC y la FDA, que recoge desde 1990 los efectos adversos de las vacunas como “sistema de alerta temprana para detectar posibles problemas de seguridad”.

Pues bien, sus resultados sobre la potencial peligrosidad de las vacunas covid son extremadamente perturbadores: en 2021 se han notificado casi 12.000 muertes tras vacunarse (58 casos por millón de vacunados con pauta completa), 12.500 casos de gravedad extrema con riesgo de muerte (60 casos por millón) y 13.000 personas han terminado con una discapacidad permanente[5] (63 casos por millón). La suma de los tres conceptos nos acerca a un caso por cada 5.000 vacunados, una cifra insólita. Pero el indicio más elocuente de que algo raro está pasando es que el número de muertes notificadas tras vacunarse en el 2021 es muy superior a la suma de muertes tras vacunarse por todas las vacunas de los anteriores 30 años, una comparación homogénea de la misma base de datos con un número relativamente comparable de dosis suministradas. Miren atentamente este cuadro, porque una imagen vale más que mil palabras:

Estos alarmantes resultados son tan contrarios al relato oficial que por primera vez VAERS ha sido objeto de un intento de desacreditación ad hoc bajo la crítica de que muestra los efectos “tras” vacunarse y no necesariamente “por” vacunarse. Esta distinción entre correlación y causalidad es teóricamente correcta pero engañosa, pues llevada al extremo descalificaría la validez indiciaria de la farmacovigilancia (¿no sirve para nada, entonces?). Naturalmente habrá casos en los que no exista relación de causalidad, pero está bien documentado que históricamente VAERS ha infravalorado en orden de magnitud la incidencia de efectos adversos[6]. De hecho, en su propia web VAERS explica que, aunque “no está diseñada para determinar si una vacuna causó un problema de salud, esta base de datos es especialmente útil para detectar patrones inusuales de efectos adversos notificados”. Si esto no es inusual, ¿qué lo es? Por último, el 33% de las muertes “tras” vacunarse por covid se produjeron menos de siete días después de la inyección, y el 51% murió menos de un mes después[7]. Esta relación cronológica es otro obvio indicio de causalidad.

El Yellow Card en el Reino Unido corrobora estos datos. A la súbita muerte de personas sanas, independientemente de su edad, pocos días o semanas después de vacunarse, hay que sumar los estadísticamente raros pero inaceptables serios efectos isquémicos y cardiovasculares causados por la vacunación: ictus[8], trombosis y trombocitopenia[9], embolia pulmonar, miocarditis[10], pericarditis[11], fibrilación atrial, angina de pecho, palpitaciones, taquicardias y arritmias. Las miocarditis o inflamación del corazón en menores de 40, constatadas por varios estudios (Nature[12]British Medical Journal[13]…), implica que se les ha causado un daño de modo gratuito, dada la levedad del covid para ese rango de edad. Este daño producido de forma innecesaria ha sido particularmente inmoral en el caso de los adolescentes, a los que la vacuna ARNm les habría multiplicado el riesgo de miocarditis hasta 133 veces más de lo normal, según un reciente estudio publicado en el JAMA[14] (Journal of the American Medical Association). Recuerden que estas miocarditis son afecciones potencialmente graves y “de pronóstico incierto a medio plazo”, según el JCVI británico[15]. Como especifica el Yellow Card[16], también ha habido extraños desórdenes menstruales[17], efectos adversos oculares[18], dermatológicos, inmunitarios y neurológicos[19], como trombosis del seno venoso cerebral[20], parálisis facial de Bell[21] y, más inusualmente, mielitis transversa aguda[22].

Estos datos son tan inquietantes que resulta ineludible estudiar si las vacunas tienen alguna relación con el inexplicable exceso de mortalidad no-covid detectado en el segundo semestre del 2021, fenómeno que tiene desconcertado a los expertos. Uno de ellos afirmaba en el Financial Times que los datos apuntaban a “enfermedades cardiovasculares[23]”. Dado que la principal novedad en 2021 son las vacunas covid, que su principal efecto adverso parece ser de naturaleza cardiovascular y que hay estudios sobre correlación entre vacunación y mortalidad subsiguiente[24], ¿no es lógico investigar una eventual relación? Asimismo, las cardiopatías repentinas en jóvenes deportistas profesionales (futbolistas, etc.) son compatibles con efectos adversos vacunales y merecerían estudiarse. Naturalmente, los medios primero negaron el aumento de casos y ahora lo ligan al covid con el mismo rigor con que podían ligarlo al vuelo del colibrí (si fuera el covid, ¿por qué no hubo este problema en 2020?).

Un escándalo de salud pública

A pesar de la evidencia sobre la falta de eficacia de estas vacunas y los claros indicios sobre su falta de seguridad, políticos, periodistas y empresas farmacéuticas continúan pertinaces. Como Groucho Marx, nos espetan sin pudor: “¿A quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?” Nos dijeron que las vacunas eran “95%” eficaces en prevenir el contagio y sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor: todos vacunados y todos contagiados[25]. Luego nos dijeron que en realidad no impedían ni el contagio ni la transmisión (entonces, ¿para qué sirve el pasaporte covid?) pero sí la gravedad y la muerte y, según Sanidad, tres de cada cuatro muertos por covid desde otoño estaban perfectamente vacunados[26]. Por último, nos dijeron que eran segurísimas, y ya ven ustedes. Fiasco tras fiasco, el contubernio político-mediático-farmacéutico intenta sostener un castillo de naipes que se desmorona. Lo último es incitar a frecuentes dosis “de refuerzo” (de refuerzo del relato oficial, se sobreentiende) a pesar de la evidencia israelí sobre su inutilidad y de la advertencia de la Agencia Europea del Medicamento sobre sus debilitadores efectos en el sistema inmunológico.

Tras recordar el cuestionable historial ético de las grandes farmacéuticas, un recientísimo editorial del British Medical Journal, una de las tres publicaciones médicas más prestigiosa del mundo, resume por su dureza la indignación creciente frente a la ocultación de datos: “Las empresas farmacéuticas están cosechando enormes beneficios sin un adecuado escrutinio independiente de sus afirmaciones científicas. El propósito de los reguladores no es bailar al son de las ricas corporaciones globales y enriquecerlas aún más; es proteger la salud de sus poblaciones. Necesitamos una completa transparencia de los datos de todos los estudios, la necesitamos en interés del público, y la necesitamos ya[27]”.

O sea, que sin tener suficientes datos se ha empujado a toda la población a asumir el riesgo de vacunarse (¡o de vacunar a sus hijos!) con vacunas opacas y en gran medida experimentales, ineficaces e inseguras, para evitar una enfermedad que cursa leve para la inmensa mayoría. Y a pesar de que el riesgo de desarrollar covid grave era 1.000 veces menor para un joven que para una persona mayor, se decidió que la vacunación fuera universal y no limitada a la población de riesgo. ¿Cómo se explica esto si no es por espurios intereses económicos y políticos? Probablemente estemos ante el mayor escándalo de salud pública de la historia.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo

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enero 26 2022

CUANDO EL RELATO SE ACABA

El relato sobre el COVID-19 se cae a trozos de un día a otro. La OMS dice ahora que será una enfermedad con la que habrá de convivir y habla del fin de la pandemia.

El Ministro alemán de Sanidad, Karl Lauterbach, ha dicho que las personas no vacunadas, han sido erróneamente culpadas de la pandemia.

Ha sido un cambio de rumbo muy rápido, que puede ser fruto de las grandes protestas en diferentes países, del fracaso de la vacunación para prevenir la enfermedad o de las demandas con todo tipo de responsabilidades que se avecinan a nivel internacional, o que sencillamente, el intento de control de la sociedad aprovechando este medio ha fracasado.

Pero ahora queda por delante, saber la verdad y pedir responsabilidades a  aquellos que con sus decisiones, han llevado a muchas personas a padecer efectos secundarios de todo tipo debido a este experimento.

Infartos, ictus, problemas autoinmunes y otros muchos padecimientos, que muchos medios de comunicación, con  otras complicidades, ha ocultado y quitado importancia.

La sociedad, ha sido anestesiada a base de exageraciones y mentiras y muy poca ciencia, es más, se ha evitado cualquier discusión o debate científico por parte de aquellos que sin interés alguno mantenían tesis diferentes.

Debemos saber la verdad, sin más obstáculos, para impedir que ante cualquier otra pandemia, se utilice la misma para pervertir el derecho y la libertad.

El bien común, la convivencia pacifica y la verdad, deben de anteponerse al negocio de cualquier farmacéutica.

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