diciembre 10 2012

ADVIENTO TIEMPO DE ESPERA Y REFLEXIÓN

Estamos en Adviento, tiempo de espera, de reflexión individual y comunitaria para los cristianos.
La reflexión, debe de ser profunda y autentica, desde un plano de humildad.
¿Cómo debemos actuar los cristianos, en la sociedad actual ?.
Hay miedo, mucho miedo interno y externo.
Miedo externo al que dirán; a la mofa, a no ser entendidos…
Miedo interno, a aquellos que no quieren cambios, que a cualquier método nuevo de evangelización lo llaman aventura y quieren una obediencia ciega y no razonada.
Debemos reflexionar sobre todo lo bueno que tenemos; que es mucho, muchísimo en la Iglesia y en nuestra actuación particular como cristianos; pero también tenemos que ser más humildes en nuestra relación con la sociedad, presentarnos de una forma más sencilla para que se nos entienda.
El poder terrenal, es una tentación que a todos nos afecta; en la Iglesia también ocurre así, nadie esta libre de esa tentación; sin embargo, algunos parece que ponen todo su ardor, en querer asimilarla vida de la Iglesia a una sociedad anónima u otro tipo de asociación, buscando el poder y el carrerismo, graves problemas, tantas veces denunciados por el Santo Padre, Benedicto XVI.
Aunque parezca mentira, hay una tentación de división, nada extraña por otro lado en una sociedad tan egoísta e individualista. En este sentido, tampoco, en el seno de la Iglesia somos ajenos a la división; algunos, en una tentación muy humana, pero poco confortante, quieren dividir y de hecho dividen entre “buenos” y “malos”; se creen en posesión de la verdad absoluta y se dedican a dar títulos dentro de nuestra comunidad de “buenos y “malos”; muchas veces faltando incluso a lo fundamental, la propia caridad, cúspide del cristianismo.
Todo ello, se desarrolla en un momento clave para el futuro del conjunto de la sociedad, lo que nos hace aparecer divididos e incluso algunas veces enfrentados.
En toda esta situación, se desvela también un intento de involución en planteamientos y forma de actuar ante la sociedad, es como un viaje en retroceso en el tiempo.
Pero, la barca de Pedro, no naufragará, el Señor no nos abandona e incluso nos deja equivocarnos para que aprendamos por nosotros mismos y seguiremos avanzado en el mar de la vida.
Tenemos en medio de todas las tormentas, el faro del Evangelio y el ejemplo ampliamente mayoritario de millones de católicos en todo el mundo que con su entrega y ejemplo siguen a Jesús tenemos la oración y los Sacramentos que nos fortalecen y nos dan vida.
No tengamos miedo, estamos en tiempo de espera y de esperanza. El Señor nos trae la buena noticia.


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Publicado diciembre 10, 2012 por gervis en la categoría Articulo