enero 21 2013

CADA ÉPOCA TIENE SU AFÁN

Hay una tentación en algunso ambientes eclesiásticos de decir que vivimos en el peor de los tiempos posibles.
Es una tentación bastante lógica, principalmente porque no hemos vivido en etapas y siglos anteriores, aunque si tenemos referencias claras de la historia.
Los tiempos actuales tienen sus grandes luces y sus grandes sombras como toda época, por lo tanto
no debemos de vivir en la desesperanza y no debemos de estar de forma continua lanzando mensajes apocalípticos, porque no sería justo.
De ninguna forma debe de significaer, por contrario; que todo vaya bien y que no haya que realizar análisis critico de al situación general que vivimos y tratar de corregir lo que tengamos que corregir, que es mucho, pero en modo alguno lanzar un mensaje catastrófico como algunos grupos parece que quieren.
Gónzalez de Cardedal, el prestigioso teólogo, Primer Premio Ratzinger, preguntado este verano en una entrevista, al respecto; fue claro, al decir que en todos los tiempos ha habido luces y sombras y que el actual periodo puede catalogarse a pesar de las dificultades, como el peor de la Iglesia y de la sociedad.
En resumidas cuentas;, no se trata de dormirse en los laureles de la complacencia, se trata de buscar la verdad con mesura, sabiendo también de nuestras limitaciones humanas e interpretando el signo de los tiempos, cosa que algunos parecen negarse en rotundo y chocan una y mil veces, con una realidad social, que es la que nos está tocando vivir y en ella debemos de adecuar nuestro ejemplo de vida y acción pastoral.
Los problemas actuales; necesitan una terapia moderna, es decir una medicina adecuada, que entre todos debemos de buscar y no implementar medicamentos obsoletos que acaban no curando la enfermedad.
Volver hacía tiempos pasados no tiene sentido y además por mucho que se quiera es imposible.
Es un momento de busqueda humilde, con la ayuda del Espíritu.


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Publicado enero 21, 2013 por gervis en la categoría Articulo