octubre 21 2014

JESÚS EL AMIGO QUE NUNCA FALLA

Muchas veces, los seres humanos nos sentimos solos e incomprendidos, atenazados de miedos e incluso desesperanzados por cosas que vemos y sentimos; sobre todo, por ver que la fe se guarda en vasijas de barro quizá demasiado pequeñas e imperfectas y llenas prejuicios e incluso de falta de cariño, cuando no de indiferencia o envidia absurda.
Pero no; no estamos solos; el Señor está con nosotros y podemos recitar este cántico de vísperas tan maravilloso que es sin duda el mejor bálsamo:
Cuando la luz del sol es ya poniente gracias, Señor, es nuestra melodía, recibe, como ofrenda, amablemente nuestro dolor, trabajo y alegría.
Si poco fue el amor en nuestro empeño de darle vida al día que fenece, convierta en realidad lo que un sueño tu gran amor que todo lo engrandece.
Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte de pecadora en justa, e ilumina la senda de la vida y de la muerte del hombre que en la fe lucha y camina.
Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza la noche oscura sobre nuestro día, concédenos la paz y la esperanza de esperar cada noche tu gran día. Amén.


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Publicado octubre 21, 2014 por gervis en la categoría Articulo