noviembre 11 2015

LA IDEOLOGÍA PUEDE ACABAR SIENDO UNA PRISIÓN

Todos tenemos una ideología, porque en realidad vamos ordenando nuestros sentimientos e ideas, pero si no vigilamos, la ideología, puede acabar siendo una prisión que no nos deja ver y nos impide al autenticidad; es lo que muchas veces decía a sus militantes con acierto, Felipe González:”ojo con quedarse sólo en la tribu” y creer que los demás no tienen también sus razones.
La mayoría de las veces la presión de la ideología alienante, nos viene de fuera, sobre todo de los grupos y modas dominantes; por ello, buscar la libertad individual en cualquier faceta de la vida es muy importante.
Estamos viendo, como fuerzas políticas importantes abandonan su ADN y se lanzan en busca de lo que creen puede dar más réditos electorales; sin importarles los valores ni las personas que en su día prometieron defender; para ello no paran en nada y actúan como una tribu, que hace que el discrepante sea automáticamente separado e incluso presentado como un apestado.
La presión de las ideologías desmesuradas nos lleva a la manipulación de las ideas, según los intereses ideológicos.
Este tipo de situaciones que estamos viviendo, nos lleva a la crisis moral y ética y a la desestructuración de la sociedad y como consecuencia, los partidos políticos mayoritarios, presentan un trágala, algo así, como una mal menor que los ciudadanos deben soportar a la hora de ir a las urnas.
Pues nada de eso; es necesaria una renovación moral “a fondo” y desenmascarar a aquellos que utilizan los partidos políticos como una sociedad anónima, sólo pendientes de los intereses de la “tribu” y no de los ciudadanos en su conjunto.


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Publicado noviembre 11, 2015 por gervis en la categoría Articulo