noviembre 22 2012

LA VIDA RELIGIOSA CAUDAL DE AGUA FRESCA

La vida religiosa, un caudal de agua fresca, que baña la realidad cotidiana de la Iglesia.
Cuestionar a estas alturas, el incansable servicio de los religiosos y religiosas, tanto de vida activa como contemplativa, es algo así como negar la propia presencia de la Iglesia en los campos de la enseñanza, sanidad, misiones, atención a los más desamparados, asilos, residencias y por supuesto la impagable acción espiritual que tanto bien hace a la Iglesia de los Monasterios.
Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre, los que cuestionan e incluso intentan disfrazar esa gran labor, pretenden cambiar la historia de la propia Iglesia y en el fondo quieren que los religiosos y religiosas nos sean auténticos testigos en la época que vivimos.
Los religiosos y religiosas, viven los problemas de la sociedad actual, a pie de obra y por lo tanto buscan respuestas y curan heridas a los problemas de la propia sociedad l; como hizo Jesús; imbricándose en su tiempo y poniendo en práctica la parábola del Buen Pastor.
La Iglesia, no es una sociedad anónima, ni una organización meramente social; es Comunidad, es acogida, es propuesta, es testimonio; es en definitiva amor.
Quizá, aquellos que siguiendo tentaciones humanas utilizan la Iglesia como mera palanca social o de poder, puedan sentirse molestos con la acción desinteresada y generosa de miles y miles de religiosos y religiosas en todo el mundo.; pero no tengáis miedo,


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Publicado noviembre 22, 2012 por gervis en la categoría Articulo