diciembre 5 2012

NO TENGAMOS MIEDO

No tengamos miedo; en el momento crítico que vive la sociedad en su conjunto y por lo tanto la Iglesia, ante los problemas de increencia y desesperanza, la fe cristiana, católica debe de estar más vigente que nunca.
Para poder hacer llegar a la sociedad la buena noticia, debemos perder los miedos externos e internos en el seno de la propia comunidad eclesial que también los tenemos incomprensiblemente.
Fuera complejos; parece claro, aunque algunos se empeñen en lo contrario, que debemos aprender a evangelizar hoy.
Aunque pueda dolernos, los métodos las formas de proponer seguir a Jesús de hace cincuenta años no sirven hoy; no sirven, porque la sociedad ha cambiado, aunque los problemas de fondo del ser humano sigan siendo los mismos.
No tenemos que tener miedo a proponer nuestra fe, de una forma más actualizada, con la fuerza del Espíritu, iremos encontrando el mejor camino entre todos.
No tiene sentido alguno, encerrarnos en el confort aparente de nuestra Comunidad y sin embargo no salir a las plazas,con la propuesta de la Buena Noticia.
Debemos de estar en la sociedad, sin complejos, pero de forma humilde, sin imponer nunca y tratando de dar un buen ejemplo de vida; tenemos que reconocer que la coherencia nos cuesta y es difícil muchas veces, pero no por ello debemos de abandonarnos, la coherencia de vida es el mejor medio de Evangelización.
Tenemos la seguridad que el Señor no abandonará su nave; pero esa seguridad no debe de impedir, que perdamos el miedo a cambios necesarios y que por otro lado no son extraños, porque a través de los siglos, la Iglesia ha ido evolucionando, siempre con prudencia y fidelidad al Evangelio.
En el momento actual, se ve con claridad la voz del Santo Padre, Benedicto XVI que nos propone caminos claros, entendiendo muy bien a esta sociedad tan compleja; sin embargo, otros parece que quieren volver sobre los pasos andados, grave error, que nos llevaría a desconectarnos de la sociedad.
Los diferentes carismas, son una riqueza en el seno de la Iglesia, en este sentido la Vida Religiosa, los Religiosos de vida activa y contemplativa, son un tesoro de incalculable riqueza, siendo avanzadilla en su sintónia con la sociedad, como lo han sido históricamente; por lo tanto, hay que dejarles que lo sigan siendo.
No se trata de renovarse o morir, porque no será así; se trata, de acoger, entender, vivir, unir, proponer el tesoro de la fe; sin quedarnos sólo en lo ritual, sino también profundizando y sobre todo viviendo, siendo la sal de la sociedad.


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Publicado diciembre 5, 2012 por gervis en la categoría Articulo