octubre 4 2013

UNA VERGUENZA

o importa la raza ni el color de su piel, ama a todos como hermanos y haz el bien.
Esta frase,no se cumple ni de lejos en esta vieja y decrepita Europa.
El escándalo de los dos centenares de emigrantes muertos y desaparecidos cerca de la isla de Lampedussa es una vergüenza, como el Santo Padre, el Papa Francisco, ha dicho.
Una vergüenza de los organismos europeos, sobre todo, para la Unión Europea, pendiente de la prima de riesgo, del déficit y de los privilegios de los responsables que “pululan” por Bruselas.
Una vergüenza, para los países del norte de Europa, contrarios a las políticas sociales con los inmigrantes y desfavorecidos. Una vergüenza, para todo un sistema económico que se cae a trozos en medio de la ignorancia de casi todos. Una vergüenza, para nosotros los ciudadanos de esta Europa, que miramos una y otra vez hacia otro lado, ante los cadáveres de Lampedussa o del Estrecho.
Otra sociedad es posible, solo hace falta tener conciencia de lo que queremos, conciencia de que el ser humano es la primera prioridad y no hay escusa posible ante el hambre y la desesperación.
Ante unos políticos en la UE, sin ningún tipo de vergüenza a la hora de apretar las clavijas a los mas débiles solo, la respuesta firme, pacifica y sosegada de lo que queremos es valida;todo menos el silencio cómplice.


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Publicado octubre 4, 2013 por gervis en la categoría Articulo